martes, 19 de septiembre de 2017

La cibercultura y el conocimiento

Leavy explica cómo el conocimiento o nuestra relación con el saber está en constante mutación a partir de la aparición de las tecnologías intelectuales del ciberespacio: la memoria, la percepción, la imaginación, nuestro raciocinio en tanto funciones cognitivas van a transformarse hondamente a pesar de que no haya una conciencia cabal de ello. El poder de esas tecnologías intelectuales señala Leavy es que pueden ser objetivadas en documentos digitales o programas que después están disponibles (son transferibles y reproducibles) por lo que pueden ser compartidos. Aquí hablamos de la inteligencia colectiva, concepto clave para describir esta nueva era llamada cibercultura. 
Las denominadas por Leavy tecnologías de la inteligencia individual y colectiva afectan la educación y la formación. Por eso este pensador cuestiona los modelos tradicionales de enseñanza que se basan en programas preestablecidos y generales. Leavy entiende que el conocimiento tiene que tener perfiles de competencias singulares. El profesor deberá convertirse en un animador de la inteligencia colectiva. 
Lo virtual que él ejemplifica en 1995, cuando internet no había llegado a la vida cotidiana ni escolar de las personas, por lo menos en América Latina, era lo que le mostraba un alumno: “un documento dinámico, abierto, ubicuitario que me reenviaba a un corpus prácticamente infinito”, un texto de otra naturaleza, textos que remiten a otros textos y que pueden estar en cualquier lugar del planeta constituyéndose así lo que conocemos como el ciberespacio.  
Para ir definiendo más los conceptos que forman parte del ciberespacio Leavy explica que la Web es una parte de la Word Wide Web. Esta última como uno de los principales elementos del ciberespacio se expandió de una manera ilimitada. La Web -especifica- es una estructura organizada de información, de documentos. A pesar de que hay una línea propuesta de navegación, la jerarquía no es absoluta sino que es una articulación abierta, en fuga, un desorden estructural, un diluvio (informacional). Este modelo sirve a Leavy para describir el conocimiento que nace con la cibercultura que es básicamente intotalizable e indominable. Por eso en todo caso, se deben construir totalidades parciales, mutables, reconstruibles por los colectivos inteligentes. El saber es actualmente para Leavy la metáfora de la navegación. Pero ese saber no es algo abstracto sino que está hecho de relaciones. La Web es un sistema de comunicación, de relaciones personales y que encarna conocimiento. Y no solo cambia por esos soportes de la información y de las técnicas de la comunicación los modos de conocer sino de evaluar a la sociedad, en sentido de los valores presentes de una civilización. También cambia el "quién" conoce. Leavy marca el retorno de las "comunidades vivas" como la portadora del saber al igual que lo eran antes de la invención de la escritura. La sustancia de lo que se conoce también cambia y surgen nuevas herramientas de conocimiento superiores para Leavy al que se desprende del conocimiento abstracto. De alguna forma, puede hablarse de la liberación del conocimiento de lo real. El conocimiento ya no es más representativo como lo podemos leer en Couchot cuando describe la realidad virtual: “La imagen-matriz digital no se presenta más en una adherencia a lo real: se libera de ella”. Es lo que conocemos como píxeles. O la simulación que es una técnica cognitiva propia de la cibercultura, que tiene que ver con la ampliación de las capacidades “naturales” de la inteligencia individual, ya que a través de la informática se transforman y aumentan esas capacidades exteriorizándolas en soportes digitales. Aclara el autor que no son técnicas substitutivas de la inteligencia humana pero sí pueden ampliar la memoria, la imaginación, etc con un nivel de detalle impensables. No conoce las imágenes fijas sino las “dinámicas complejas” por lo cual se pueden prever consecuencias, movimientos naturales (catástrofes). 
Leavy, en resumen, mira en proyección y estima que el ciberespacio se convertirá en el principal mediador de la inteligencia colectiva, y la educación tendrá que tomar nota de todos esos nuevos parámetros para no quedar al margen en sus propuestas. 

2 comentarios:

  1. Me haces recordar Marcela, a Michael Serres trayendo en su libro Pulgarcita la metáfora de San Dennis, donde la cabeza física ya se encuentra en las manos de las personas, ya no sobre sus cuellos, sino en forma de Computador Portátil, tableta o celular, allí donde encontramos todos los datos que necesitamos, al instante, ejemplificados, ilustrados, corregidos por miles de personas. Es un llamado a empezar a usar la cabeza que tenemos sobre los hombros para pensar, analizar, cuestionar, porque los datos ya los tenemos a nuestro alcance a un solo click de distancia.

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  2. Es algo raro pensar así, ya que la realidad sólo la pensaba como algo externo, que está latente y que puedes sentir. Sin duda ahora la cibercultura es parte de la realidad y por ella se mueve gran parte del mundo físico también, basta ver las consecuencias que traen los errores virtuales al mundo "real" como en temas económicos o electorales.

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