Hay que recordar que “la música no está en el piano” y que “el conocimiento no está en las computadoras.”
La cuestión de las tecnologías se vuelve algo fundamental para pensar el signo de nuestros tiempos, nuestra identidad, y el papel que juega en la educación sigue siendo por ahora y quizás por algún tiempo una figura de la otredad. Esto significa que las tecnologías se nos presentan a los educadores como un “otro” con todos los conflictos de vincularidad que tenemos siempre con el “otro”.
-Que nos genera una incertidumbre
-Que nos golpea en nuestros preconceptos. Inclusive acerca de lo que es la educación.
-Puede haber visiones dicotómicas. Una y la más extendida es pensar que la informática está matando al maestro.
En torno de esto, surgen desafíos para pensar las prácticas pedagógicas.
PRIMER DESAFÍO
La primera preocupación hace a la inclusión digital
Allí se enmarcan, entre otras cosas, las políticas de equipamiento y conectividad, los programas de una computadora por niño o los planes que apuntan a la adquisición de competencia para el uso de las TICs.
En América Latina se impulsaron desde instancias públicas programas orientados a equipar, capacitar e incorporar en el territorio escolar las nuevas tecnologías: el Plan de Inclusión Digital Educativa y Conectar Igualdad en la Argentina y el Proyecto UCA en Brasil son dos ejemplos.
El mapa de la conectividad, señala Inés Dussel, muestra que todavía restan pasos importantes para garantizar el acceso a los sectores más postergados de la población, ya sea por razones socioeconómicas que limitan ese acceso, ya sea por su localización geográfica que los coloca fuera del alcance o cobertura del actual mapa de conectividad.
SEGUNDO DESAFÍO
Desafíos pedagógicos que implica la introducción de tecnologías digitales en las escuelas.
Aquí la autora detecta una inadecuación de los marcos institucionales actuales para dar respuesta a los desafíos de las nuevas tecnologías.
Aunque la conectividad no está para nada zanjada, pese a los años en que se empiezan a iniciar acciones en los distintos países para extender el acceso, se puede decir que:
La brecha digital se está desplazando: del acceso a los usos
Usos: entre usos más pobres y restringidos y otros que den lugar a la capacidad de los estudiantes de realizar operaciones complejas, moverse en distintas plataformas y aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece la cultura digital.
POR ESO
Trabajar en la formación docente y en la formulación de nuevos repertorios de prácticas que permitan hacer usos más complejos y significativos de los medios digitales. ¡No solo dotar a las escuelas con computadoras y acceso a internet!
CULTURA DE MASAS
El aula, enfatiza la autora es una construcción histórica, que se organizó de la manera que la conocemos
hace unos trescientos cincuenta años: en base al método frontal, esto es, una disposición centrada en el frente, con un punto de atención en la figura adulta y en una tecnología visual como la pizarra, la lámina o la imagen religiosa, que ordenaba los intercambios a la par que establecía una relación asimétrica y radial entre el docente/adulto y los alumnos/niños todos al mismo tiempo las mismas cosas, y que atienden a un maestro adulto que plantea un programa unificado y central que organiza al conjunto.
De alguna forma, la multiplicación de las computadoras y netbooks como artefactos tecnológicos permanentes en el aula, con sus pantallas individuales y su conexión en red, más los celulares suponen una redefinición del aula como espacio pedagógico. La enseñanza frontal, simultánea y homogénea en un contexto de tecnologías no se puede sostener. Hay una fragmentación de la atención en una SOCIEDAD ORGANIZADA que se organiza más bien EN REDES.
Cultura digital
Una cultura cuyo dispositivo o deseo se basa en la comunicación recíproca. En la voluntad de estar conectados, y donde la inteligencia colectiva es muy importante.
De colaboración donde las audiencias reclaman su derecho de producir y de participar. Donde todas las prácticas relacionadas con la producción y compartimiento son valorados y donde la diversidad también lo es.
No es tanto poner el énfasis en las nuevas tecnologías sino en las transformaciones culturales.
Los educadores que adscriben a esta posición sostienen que estamos ante un cambio de época, y que hay que reorganizar la enseñanza pensando en los nuevos rasgos de producción de los saberes, como son la hipertextualidad, la interactividad, la conectividad y la colectividad.
Conocimiento en la cultura digital
Funciona en base a la personalización, la seducción y el involucramiento personal y emocional. Más veloces y con una interacción inmediata.
Florencia Ripani piensa que es necesario que los docentes conozcan las prácticas de los alumnos/as relevantes en sus tiempos de ocio, en su socialización, sus consumos culturales y puedan integrarlos significativamente a las prácticas de enseñanza y aprendizaje.
Teniendo en cuenta que siempre hubo una disociación entre aquello que a los alumnos los entretiene, los motiva, les gusta, y lo que pasa en la práctica escolar. Entonces cómo integrar estos dos mundos.
Pérdida de frontera entre lo escolar y no escolar
Como consecuencia de las nuevas tecnologías, el espacio del aula se está redefiniendo tanto en su estructura material como en sus formas de interacción; ya no hay un solo eje de interacción controlado por el profesor, sino una comunicación múltiple.
Por las redes sociales, por la presencia de las tecnologías impuestas “desde abajo” como los celulares, o los videojuegos.
Las redes sociales por ejemplo promueven otros tipos de agrupamientos que no son entre pares necesariamente sino por tipos de afiliación. Como los videojuegos. Ahí más que un vínculo hay como una ligazón a una tarea o un interés, y es acotado en el tiempo porque depende de la participación de sus participantes. Ahí entran y salen con facilidad. Requiere de otro tipo de conocimiento, un conocimiento tácito, que los jugadores han construido en la tarea. Podemos nombrar la potencialidad de los booktouber como fenómeno de estos tiempos.
Acá puede estar el debate de qué implica sólo generar en la escuela espacios de afinidad, y dejar de lado la idea de cultura común y pública.
Las posibilidades que da dentro de la escuela la opción de Utilizar redes sociales también tiene gran potencial. Hay docentes que invitan a twittear a los alumnos como si fueran una personalidad histórica, poniendo solo citas textuales de estas personalidades. Y esto justamente significa extender las fronteras del aula. Porque en el ciberespacio, en todo el entramado de las redes sociales, no solo se trabaja con la comunidad de alumnos y docentes, sino también con otros expertos, con aficionados, con comunidades de conocimiento y se logra una integración social muy necesaria e interesante.
Por otro lado, Dussel enseña que las nuevas tecnologías –y su lógica de consumo– parecen funcionar sobre la base de la personalización, la seducción y el compromiso personal y emocional, y lo hacen siempre con una dinámica y una velocidad que entran en colisión con los propósitos y “tiempos” de la enseñanza-aprendizaje de la escuela.
No estamos entonces solamente ante un problema de inversión en infraestructura (requisito necesario pero no suficiente en el campo de las tecnologías) sino también ante una mutación simbólica y cultural que involucra las bases sobre las que se construye la institución escolar.
Totalmente deacuerdo contigo Marcela, de que sirve una escuela dotada de los últimos equipos si los docentes en clase restringen el uso del internet, porque supuestamente "distrae" a sus estudiantes, es el caso de muchas aulas de informática en Colombia, donde se sataniza la conexión a internet durante las clases. Es aquí donde los maestros debemos repensar como poner a nuestro favor todo ese potencial que tiene la Web para enriquecer nuestras clases, para hacerlas mayormente conectadas con la realidad que viven los estudiantes, para que no haya separación de lo pedagógico y el contexto en el que ellos se desenvuelven. Interesante reflexión!
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