lunes, 12 de junio de 2017

Web 2.0. Breve análisis de caso


En otro de mis trabajos en educación, ya como profesora del sistema medio en un bachillerato para adultos, me llamó la atención (y esto cobra relevancia a través de las lecturas sobre Web 2.0) que la incorporación de las tecnologías se limitaba a la acumulación de algunas máquinas, que tenían instalado únicamente algún procesador de texto. Por ejemplo, cuando quería pasar videos en mi clase, debía llevar mi propia computadora puesto que las computadoras del colegio no tenían reproductor de video.
En varias ocasiones anunciaron en la institución la colocación de banda ancha como un gran acontecimiento. Pero en verdad, casi no se podía navegar por lo que todos perdían rápidamente el interés.  Al mismo tiempo este nuevo servicio no se compartía con los alumnos y alumnas. Se les ocultaba la clave de acceso a internet como una forma de custodiar lo que debía ser para utilidad exclusiva del docente. De igual forma se procedía con las máquinas. Siempre estaban celosamente guardadas. Sólo se utilizaban para una materia que era la de tecnología. La profesora de tecnología solamente daba clases sobre Word y Power Point como lo más novedoso. Sin embargo, en las mesas de exámenes, esta era la materia que más alumnos tenía para rendir. Eso porque los estudiantes no accedían al manejo de las PC con regularidad, ni siquiera durante el cursado en el colegio. La misma profesora no tenía más que nociones básicas sobre manejo de los programas clásicos.
La mayoría de los alumnos y alumnas no tienen acceso en sus propios hogares al servicio de internet. Algunos sí desde sus teléfonos celulares. Pero al estar la población que asiste a estos bachilleres conformada por adultos, la mayoría mujeres pertenecientes a sectores en situación de exclusión, internet no constituye una preocupación.
Puertas para adentro, en los 4 años que estuve dando clases, tampoco detecté una discusión acerca de las tecnologías aplicadas a la educación, ni desde una perspectiva Web 1.0.
Con un casi nulo acceso a las tecnologías, tanto en el libre y regular manejo de las máquinas como en términos de la conectividad, la inserción de la comunidad educativa en el contexto de la Web 2.0 sólo lo veía en relación a eventos sociales  de la vida privada entre profesores, y de igual manera lo utilizaban los alumnos/as.
Pensando este espacio particular del nivel medio y primario público en Argentina (los Bachilleratos para jóvenes y adultos) introduzco otra variable reciente que se puede analizar a partir de la propuesta para formación de profesores en Web 2.0.
A partir del año 2016, todos los BSPA de Salta, por Resolución Ministerial Nº 2516, debieron implementar la Estructura Curricular Modular de la Modalidad Educación Permanente de Jóvenes y Adultos de Educación Primaria y Secundaria. El Diseño Curricular Modular (opuesto al diseño curricular arial, programado por materias)  va a introducir en líneas generales un nuevo modelo de currículum “flexible, innovador, abierto e interdisciplinario, que responde a los distintos contextos sociales de los jóvenes y adultos. Pone énfasis en el desarrollo de capacidades y habilidades sociales, la formación ciudadana, el desarrollo de la autoconfianza y autonomía. La recuperación de los aprendizajes previos de los educandos”. “El enfoque de aprendizaje basado en el desarrollo y construcción de capacidades implica relacionar los saberes y conocimientos con las necesidades de los sujetos, las situaciones de la vida cotidiana y las prácticas sociales y ecológicas. Busca proyectar los conocimientos en acciones…”
Esta es una propuesta innovadora que busca convertir a cada estudiante en sujeto de derechos. Partiendo del objetivo establecido en la Ley de Educación Nacional Nº 26.206 de “garantizar la alfabetización y el cumplimiento de la obligatoriedad escolar a quienes no lo hayan completado en la edad establecida reglamentariamente y a brindar posibilidades de educación a lo largo de toda la vida.”
Aquí se establece un modelo participativo y colaborativo de aprendizaje.
Aunque no es la intención hacer un análisis pormenorizado de toda esa propuesta curricular, que entiendo por demás interesante, solo quisiera contar que a la hora de su efectiva implementación hubo escasa capacitación a los docentes desde los ministerios. Teniendo en cuenta que el marco político presente en la propuesta marca una nueva cosmovisión y les demanda a los educadores “asumir personal y colectivamente el sentido ético-político del trabajo docente”, así como “generar condiciones propicias para la crítica, el debate, la autonomía…” colocándolos ahora como «mediadores» que pueden “dar lugar al error, a las dudas y a la discusión en la producción de conocimiento”, esta capacitación era muy importante porque, por otra parte se debían incorporar nuevos contenidos en relación a la diversidad, al género, la ecología, la salud, la comunicación, módulos que aglutinaban a todas las disciplinas por igual.
La tarea docente los aparta de cierta manera de un trabajo aislado con su propia disciplina. Los temas para abordar requieren de una formación más diversa. Por eso, las clases deben planificarse en equipos interdisciplinarios y pueden darse a dos o tres voces.
Así y todo, en toda la propuesta, aparece en un solo ítems una referencia explícita al papel de las tecnologías en la implementación de este nuevo diseño. En una parte, se puede leer: “Usar en forma reflexiva las nuevas tecnologías como herramientas de enseñanza alternativa, aunque no excluyente, ni sustitutiva de otras más tradicionales”.
Esto me lleva a pensar que inclusive al analizar un diseño curricular con una mirada tan diferente a la tradicional, se pierde de vista el concepto del sujeto social como sujeto tecnológico.
También, que la casi nula conectividad en este y en otros establecimientos de la ciudad (no hablamos ni siquiera de zonas rurales)  imposibilita una exploración del contexto de la Web 2.0, que puede contribuir a que ese trabajo en equipo tan necesario entre los docentes se efectivice. Y que por otra parte,  posibilitaría la creación de una cultura de redes cooperativas en una dirección diferente de la propiedad privada del conocimiento. ¿Cómo los docentes pueden producir conocimiento colaborativamente, abierto y accesible? ¿Con qué nuevas herramientas?. ¿Esto puede ayudar a transformar las prácticas impermeables de los docentes a introducir cambios que los saquen de los lugares cómodos en que muchas veces se colocan?


lunes, 5 de junio de 2017

Las tecnologías analógicas y digitales. Igual matriz pedagógica

Durante el tiempo en que estuve en el Programa CAJ (Centro de Actividades Juveniles dependiente de Políticas Socioeducativas. Argentina), la Orientación Comunicación y Nuevas Tecnologías trabajó fuertemente en la instalación de Radios Escolares en 240 escuelas públicas del nivel medio de todo el país (2013 – 2015). En la provincia de Salta fui referente de esa orientación, por lo cual tuve la oportunidad de ver cómo se dieron algunos procesos luego de la instalación de la frecuencia en distintos pueblos. La posibilidad de que la radio se transformara en una herramienta pedagógica para los docentes fue el principal desafío y constituyó en todos los casos una de las mayores dificultades. Éstos, al igual que se vislumbra en los testimonios recogidos por Bonilla en su investigación sobre la implementación de software libre en las escuelas, manifestaban la relación problemática que les presentaba la presencia de este nuevo dispositivo, incluso antes de tener un primer acercamiento.
Cada vez que se inauguraba una radio, se procedía a una asistencia técnica destinada, por un lado, a alumnos y alumnas de la institución y, por el otro, se consideraba un espacio propio para los docentes. La participación de estos últimos siempre era escasa en comparación con la de los estudiantes. La radio les resultaba en principio un objeto ajeno y lejano a su experiencia pedagógica. Implicaba romper con esa añeja estructura en la construcción de conocimiento donde el profesor trae con antelación una planificación, con contenidos fijos que se imparten a los y las alumnas, quienes son evaluados teniendo en cuenta la incorporación de esos mismos contenidos. La radio escolar rompe de alguna manera esa relación pedagógica y va a modificar los modos en que se construye conocimiento. Porque los estudiantes son los que deben reformular, adaptar y ampliar los relatos que aprenden en el aula, donde la oralidad es central, el diálogo como formato y el trabajo en equipo para distribuir roles. Un programa radial implica distribución de roles y la adquisición de destrezas nuevas. A estas radios se las llamó radios escolares y no comunitarias, porque más allá de que los oyentes pudieran ser de la comunidad, la programación se llevaba adelante principalmente por los jóvenes alumnos y alumnas de las escuelas, y uno de los objetivos era que los contenidos de las materias pudieran trabajarse a través de esos programas.
Cuánto más y diferente se puede aprender por medio de una radio escolar, es una experiencia a la que pocos docentes se animaron. No se pudo entender este recurso como un derecho de los mismos alumnos y alumnas para poder ampliar sus trayectorias educativas. Recuerdo a una docente que en una ocasión nos increpó a todo el equipo de capacitación: ¿Y Uds cómo saben que con la radio los chico/as van a aprender? Su pregunta desacreditaba per se este nuevo formato. Pedía una prueba al estilo forense de los resultados que “prometíamos”. Por debajo, si uno conocía los intersticios de la escuela, en muchos casos el docente sentía la radio como una carga adicional que se le imponía a sus tiempos que en muchos casos eran apremiantes.
Mi reflexión es que entre los docentes, a pesar de que suelen manifestar recurrentemente interés en conocer y consiguientemente utilizar estas nuevas herramientas (aunque en este ejemplo hablemos de tecnologías analógicas, la política de comunicación de las radios escolares fue de lo más novedosa dentro de las políticas de comunicación, una política inédita en América Latina) convive con ese deseo lo que Martín Barbero observa, al decir que “La escuela ha detestado y sigue detestando a los medios de comunicación (incluido el internet) porque son sus grandes competidores, o sea hay un mundo de saberes y de modelos, de imágenes, de figuras que son moldeados por la escuela, pero eso mismo lo hacen los medios, ya que tienen la capacidad de modelar-moldear”.  Sabiendo que ese “extrañamiento” ocurre en relación a todo el contexto tecnológico contemporáneo (ambientes digitales quizás con mucha más fuerza) hago foco en  la idea de que a través de la utilización de estos dispositivos se pone en cuestión la dinámica de una relación pedagógica construida a partir de una matriz autoritaria.
Retomo, a su vez la discusión que debe plantearse con respecto a la formación de los profesores, que incluye la pregunta por el papel de las tecnologías en nuestras sociedades y la relación de las tecnologías con la educación atendiendo a cómo las sociedades se ven transformadas en base a los sistemas tecnológicos. En el punto software libre, es interesante hacer una gran difusión sobre el significado de  poder “construir la cultura linux” en los sistemas de escuelas media, enseñando los principios de producción colaborativa y libre, siempre buscando oponernos al mero consumo de información y cultura en la generación de aprendizajes.  Que los alumnos y alumnas puedan ser sujetos autores y productores de conocimiento utilizando cualquier herramienta.


Debates más amplios sobre la inclusión digital

En Brasil, distintas acciones especialmente desde el 2006 confluyeron en garantizar la conexión a internet de sus territorios. Sin embargo ...