Durante el tiempo en que estuve en el
Programa CAJ (Centro de Actividades Juveniles dependiente de Políticas Socioeducativas. Argentina), la Orientación Comunicación y
Nuevas Tecnologías trabajó fuertemente en la instalación de Radios Escolares en
240 escuelas públicas del nivel medio de todo el país (2013 – 2015). En la
provincia de Salta fui referente de esa orientación, por lo cual tuve la
oportunidad de ver cómo se dieron algunos procesos luego de la instalación de
la frecuencia en distintos pueblos. La posibilidad de que la radio se
transformara en una herramienta pedagógica para los docentes fue el principal
desafío y constituyó en todos los casos una de las mayores dificultades. Éstos,
al igual que se vislumbra en los testimonios recogidos por Bonilla en su
investigación sobre la implementación de software libre en las escuelas,
manifestaban la relación problemática que les presentaba la presencia de este
nuevo dispositivo, incluso antes de tener un primer acercamiento.
Cada vez que se inauguraba una
radio, se procedía a una asistencia técnica destinada, por un lado, a alumnos y
alumnas de la institución y, por el otro, se consideraba un espacio propio para
los docentes. La participación de estos últimos siempre era escasa en
comparación con la de los estudiantes. La radio les resultaba en principio un
objeto ajeno y lejano a su experiencia pedagógica. Implicaba romper con esa
añeja estructura en la construcción de conocimiento donde el profesor trae con
antelación una planificación, con contenidos fijos que se imparten a los y las
alumnas, quienes son evaluados teniendo en cuenta la incorporación de esos
mismos contenidos. La radio escolar rompe de alguna manera esa relación
pedagógica y va a modificar los modos en que se construye conocimiento. Porque
los estudiantes son los que deben reformular, adaptar y ampliar los relatos que
aprenden en el aula, donde la oralidad es central, el diálogo como formato y el
trabajo en equipo para distribuir roles. Un programa radial implica distribución
de roles y la adquisición de destrezas nuevas. A estas radios se las llamó radios
escolares y no comunitarias, porque más allá de que los oyentes pudieran ser de
la comunidad, la programación se llevaba adelante principalmente por los
jóvenes alumnos y alumnas de las escuelas, y uno de los objetivos era que los
contenidos de las materias pudieran trabajarse a través de esos programas.
Cuánto más y diferente se puede
aprender por medio de una radio escolar, es una experiencia a la que pocos
docentes se animaron. No se pudo entender este recurso como un derecho de los
mismos alumnos y alumnas para poder ampliar sus trayectorias educativas. Recuerdo
a una docente que en una ocasión nos increpó a todo el equipo de capacitación: ¿Y
Uds cómo saben que con la radio los chico/as van a aprender? Su pregunta
desacreditaba per se este nuevo formato. Pedía una prueba al estilo forense de
los resultados que “prometíamos”. Por debajo, si uno conocía los intersticios
de la escuela, en muchos casos el docente sentía la radio como una carga
adicional que se le imponía a sus tiempos que en muchos casos eran apremiantes.
Mi reflexión es que entre los
docentes, a pesar de que suelen manifestar recurrentemente interés en conocer y
consiguientemente utilizar estas nuevas herramientas (aunque en este ejemplo
hablemos de tecnologías analógicas, la política de comunicación de las radios
escolares fue de lo más novedosa dentro de las políticas de comunicación, una
política inédita en América Latina) convive con ese deseo lo que Martín Barbero
observa, al decir que “La escuela ha detestado y sigue detestando a los medios
de comunicación (incluido el internet) porque son sus grandes competidores, o
sea hay un mundo de saberes y de modelos, de imágenes, de figuras que son
moldeados por la escuela, pero eso mismo lo hacen los medios, ya que tienen la
capacidad de modelar-moldear”. Sabiendo
que ese “extrañamiento” ocurre en relación a todo el contexto tecnológico
contemporáneo (ambientes digitales quizás con mucha más fuerza) hago foco en la idea de que a través de la utilización de
estos dispositivos se pone en cuestión la dinámica de una relación pedagógica
construida a partir de una matriz autoritaria.
Retomo, a su vez la discusión que
debe plantearse con respecto a la formación de los profesores, que incluye la
pregunta por el papel de las tecnologías en nuestras sociedades y la relación
de las tecnologías con la educación atendiendo a cómo las sociedades se ven
transformadas en base a los sistemas tecnológicos. En el punto software libre,
es interesante hacer una gran difusión sobre el significado de poder “construir la cultura linux” en los
sistemas de escuelas media, enseñando los principios de producción colaborativa
y libre, siempre buscando oponernos al mero consumo de información y cultura en
la generación de aprendizajes. Que los
alumnos y alumnas puedan ser sujetos autores y productores de conocimiento
utilizando cualquier herramienta.
É verdade Marcela, todas as novidades que chegam à escola, em virtude da fragilidade da formação dos professores em nossos países, causam estranheza, insegurança e, muitas vezes, rejeição. Somente o conhecimento sobre esses processos e suas implicações pode amenizar os medos e dar espaço para a acolhida e a experimentação...
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