Santaella toma como punto de referencia para hablar del surgimiento de la cibercultura a la cultura de masas con el especial protagonismo de la televisión. Su hegemonía, describe, tiene su punto álgido a principios de los 70, y luego, llegado ese punto se da un momento de saturación para la televisión, con el advenimiento de nuevos procesos comunicacionales a los que denomina cultura de mídias, con las tecnologías del fax, videocasetera, videogames, y la fragmentación de medios como las radios o las revistas que desarrollan un contenido destinado a un público especializado/audiencias segmentadas y diversificadas. Estos mídias no son lo mismo que los medios de comunicación de masas, y en eso la autora hace una distinción interesante para tener en cuenta. La televisión es un medio masivo y ocurre que va teniendo una orientación cada vez más comercial (tornándose oligopólica). Sin embargo, aunque la televisión pierde su grado de importancia en cuanto al alcance en su recepción está lejos de desaparecer. Santaella entonces, ubica su análisis en el ámbito de la cultura, entendiendo que con esta sobreimpresión los tejidos culturales se hacen más híbridos y densos. La cultura digital aparece en esas condiciones culturales.
De espectadores a usuarios que con las redes y la velocidad de los ordenadores o los medios interactivos surgieron nuevos hábitos en los usuarios que están relacionados con la cultura de las mídias, que son las condiciones de diversificación y libertad de selección del espectador ante la pantalla.
Los procesos comunicativos de una cultura a otra, conviene notar, cambian en un aspecto fundamental para la autora. Cada persona puede tornarse productor, creador, compositor, etc, de sus propios productos. Así asistimos al surgimiento de una sociedad que de piramidal se transforma en “reticular de integración en tiempo real”, que es la tercera era mediática: la cibercultura.
La cibercultura se caracteriza por el tratamiento digital de cualquier tipo de información, que en una palabra implica un cambio de formato donde todas las fuentes de información se convierten bits. Toda la información puede ser comprimida y se reducen los errores traducidos en ruidos, interferencias o repeticiones y estas (música, sonido, imagen, texto) combinadas originan el lenguaje multimediático con dicho lenguaje universal. La cualidad de la información se conserva más que la de las señales analógicas.
La convergencia de las mídias como uno de los desenlaces que la digitalización produce es hoy en día uno de los puntos más complejos de legislar por los gobiernos. Así puede transformarse en un sinónimo de concentración cuando está en las mismas manos el mercado de telecomunicaciones, y el de medios de comunicación y los informáticos. Los consumos de las nuevas generaciones se alteran aun más que lo que describe Santaella cuando las lecturas, audiovisual, prensa gráfica en el proceso que une a las industrias de las telecomunicaciones, el audiovisual e Internet se hacen a través de un mismo dispositivo como lo son la computadora –portátil o fija–, tablets, smarthphones, entre otros. Así sostiene Paola Fernández que la imposición de una reglamentación que regule al mismo tiempo todas estas actividades crea una ilusión normativa, fundada y justificada en el determinismo tecnológico. Porque la función emancipadora de las tecnologías de la comunicación e información no pueden analizarse ya sin la comprensión de la concentración del mercado. El poderío trasnacional de Google, las empresas telefónicas, las empresas a cargo de las redes sociales, obstruyen sin legislación el derecho a la comunicación, y todo el potencial de la cibercultura.
Interesante reflexión Marcela, pensar en la evolución que ha tenido la televisión, hasta llegar a contenidos especializados para diferentes tipos de audiencias, permitiendo el zapping o ver dos programas de tv al mismo tiempo, lo cual permite a los espectadores una cierta sensación de elección y decisión. Redes sociales como Youtube o sites como Netflix han llegado a desplazar en gran medida el auge de la televisión, precisamente porque permiten un mayor grado de escogencia de los contenidos que se quieren consumir. Youtube además permite que los usuarios se tornen en productores de contenidos, lo que representa un grado mayor de evolución en las telecomunicaciones, cuando nos tornamos en interagentes capaces de producir, no solo de consumir lo que ya esta hecho.
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