domingo, 27 de agosto de 2017

¿Dónde está Santiago Maldonado? Está en la red

Tomando el tema propuesto de una forma general y siendo consciente de desviar el foco de discusión, que en este caso se centra en las dificultades que tiene la escuela para incorporarse a la cultura digital, me interesa pensar esa sociedad en red a partir de un caso que asola por estas semanas a toda la sociedad argentina. El 1 de Agosto se produjo la desaparición de Santiago Maldonado, un artesano de 28 años que se acercó a apoyar a los mapuches (comunidad originaria del sur de Argentina) cerca del Bolsón, donde éstos hacían una protesta pacífica por la defensa de sus tierras. Ese día se produce un desalojo violento por parte de gendarmería y muchos llegan a huir por el lado de un río por el que Santiago no se anima a cruzar. Ahí los testigos de la causa (que ya llegó a los Organismos Internacionales) relatan en una investigación abierta, que gendarmería lo atrapa, lo golpea y lo mete en una camioneta. Esa fue la última vez que se lo vio. 

Luego de este hecho, las redes sociales ocupan el centro de la escena, en este pedido de esclarecimiento de lo que desde un principio se entiende como desaparición forzada. En relación a la forma en que la ciudadanía se ejerce a través de estos medios, para contrarrestar la información hegemónica que circula por los grandes medios de comunicación (que son analógicos pero también digitales, porque sus noticias se replican al infinito en sus propios medios digitales y en las redes sociales) podemos decir que no hay nada nuevo o diferente a todo lo que viene pasando desde hace dos años en Argentina, pero la intensidad con la que aparece Santiago Maldonado marca un antes y un después en el poder de la red en cuanto a mostrar las  “possibilidades de comunicação, produção, interação e participação”. Sin cálculo estadístico de por medio, me animo a arriesgar que 8 de cada 10 personas subieron alguna consigna en las tres últimas semanas y muchos lo hacemos permanentemente. Lejos de aplanarse esta participación ante la negación del Estado a desentrañar las verdaderas causas de la desaparición de este jóven, todo el tiempo surgen creativamente nuevas consignas en este pedido desesperado por la verdad. Una de las últimas acciones, que llamó mi atención por la gran masividad (La Multitud) ocurrió hace dos días, cuando se empezó  a ver en el facebook que cada uno/a escribía qué estaba haciendo en ese momento, con quiénes estaba, en dónde, etc y le agregaba la pregunta ¿dónde está Santiago Maldonado? 

Ahí pude ver esa poderosa y arrasadora complicidad que se construye al calor de esta cultura digital de la que siempre hablamos y que acerca posicionamientos, sentires, indignación colectiva. Se trata de una emotividad política que contrarresta los relatos que enarbola el Gobierno, en los que se incrimina a la comunidad mapuche,  se ensucia la identidad de Santiago Maldonado y su familia, y se desprecia y desprestigia el acompañamiento y preocupación de los Organismos de Derechos Humanos.  
En una época que no se caracteriza por la organización política en toda su materialidad, el acceso a internet parece la única garantía de una cierta organicidad en esa “comunicación ubicua”, en donde se puede producir consignas de justicia con el otro. 
Pero por las redes no sólo se suben consignas con imágenes que van interpelando e incluyendo, sino que surgen discusiones que se socializan. “O que se destaca são coletivos, que vão se engajando, colaborando, participando e criando”. Yo misma me encontré invitando gente de otros lugares, a las que no conocía para poder enriquecer y entender cómo se potencia este pedido. 
En esa experiencia que continúa hasta que tengamos alguna respuesta, me preguntaba (y recurría a mi muro para interpelar) si en las escuelas hablarán de Santiago Maldonado. Una profesora de literatura me contestó: “Sí. A mí los chicos me preguntaron en el IVA. Y al menos al grupo que habló conmigo se le había armado una ensalada enorme entre el atentado en Barcelona, la desaparición de Santiago Maldonado y los desaparecidos de los 70s. El viernes estuvimos un buen rato tratando de desarmar algunas de las confusiones. Y hay además una campaña para trabajar fuerte esta semana en las escuelas en la información sobre el caso de Santiago Maldonado”. Respuesta que nos lleva a seguir pensando que la escuela y los profesores en su rol son pilares fundamentales de las batallas culturales. 


3 comentarios:

  1. Parabéns pela reflexão Marcela. Muito interessante a articulação que vc fez entre o que estamos estudando e o caso Maldonado. É isso, precisamos olhar para a realidade com as lentes da teoria para poder entendê-la melhor.

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  2. Marce, achei muito legal sua reflexão sobre o caso Santiago Maldonado e a potencialidade das redes de apresentar outros pontos de vista da história que por vezes se contrapõe ao que é dito pelas grandes mídias!

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  3. Sin duda ahora la potencialidad de las redes nos ayuda a no olvidar. Hoy justamente se cumplen tres años del caso de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. Aún hoy, sigo postando sobre su desaparición forzada. No debemos olvidar, no podemos olvidar.

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